La mayoría de los ciclos siguen un ritmo reconocible. La duración exacta varía (un ciclo de entre 21 y 35 días es normal), pero la forma es más o menos la misma: unos días de sangrado, una etapa de energía en alza, un pico y, después, un descenso lento. Cuatro fases, entrelazadas por unos niveles hormonales que van cambiando.
Fase 1 - Menstruación (aproximadamente del día 1 al 5). Se desprende el revestimiento interno del útero. La energía suele estar baja y el sueño, a menudo, es más profundo. Muchas personas se sienten más calladas, más introspectivas. No es una fase «mala», sino una de baja intensidad. El cuerpo está haciendo un trabajo de verdad; el apoyo que más suele pedir es el descanso.
Fase 2 - Folicular (aproximadamente del día 6 al 13). Sube el estrógeno. La energía repunta, el ánimo suele mejorar y la concentración se afina. A menudo es la etapa más productiva: buena para hacer planes, abrir conversaciones y probar cosas nuevas en pareja.
Los ciclos no son relojes. Varían con el estrés, el sueño, la enfermedad y la vida - el patrón de cuatro fases es un marco, no una sentencia.
Fase 3 - Ovulación (aproximadamente del día 13 al 16). Un intervalo breve en el que el estrógeno llega a su punto máximo y se libera un óvulo. La autoconfianza y la sociabilidad suelen estar en lo más alto. Muchas personas se sienten más abiertas, con más ganas de cercanía. Son unos días, no un único momento.
Fase 4 - Lútea (aproximadamente del día 17 al 28). La progesterona sube y después cae de forma brusca antes del próximo periodo. La energía va aflojando poco a poco. Aumenta la sensibilidad: al ruido, al ajetreo social, a las pequeñas cosas. Los últimos 2 o 3 días de esta fase suelen ser los más delicados, y en ellos aparece la mayor parte de lo que solemos llamar síndrome premenstrual.
Los ciclos no son relojes. Varían con el estrés, el sueño, la enfermedad, los viajes y la etapa de la vida. El patrón de cuatro fases es un marco, no una sentencia. Úsalo sin rigidez y deja que lo que de verdad sientes pese más que lo que prevé el calendario.